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La ley de la vida

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El todo Día Nacional de la Juven­tud se les debería pedir a los jó­venes creer en sus sueños, luchar por ellos y nunca perder la fe, en­tre otras razones porque a veces, será lo único que tendrán.

Nadie ha dicho que sea fácil lograrlo. Al fin, todas las grandes realizaciones de la humani­dad, alguna vez fueron apenas imposibles lo­curas. Y pienso ahora en Bolívar o en Duarte, dedicados a inaugurar patrias, como otros inau­guran amores imposibles, que de tan amados, ay, a veces llegan a ser ciertos. Hagan memoria. El Día Nacional de la Juventud es un buen día para que las Paola o el Huascarín de cada quien, sigan creyendo –porque es verdad– que la vida es solo una y ahora, y que el futuro en realidad es tan solo una vaina que nos hemos inventa­do los mayores para dañarles el optimismo de sus años, su fiesta. Cada generación piensa que la que le sustituye va a destruir el mundo. Por eso, desde hace casi un siglo, el tango Camba­lache es el himno de cada generación vencida por el tiempo. (Si el cielo es el límite, nada pue­de ser tu freno, Paola de cada quien). Precisa­mente, ahora que andan los dos PLD –en ver­de y en morado– en proceso de construcción y/o renovación; y el gubernamental PRM en­frenta la disyuntiva de continuar fortaleciendo su institucionalidad, o colocar como ha coloca­do a sus mejores cuadros en funciones de Esta­do, ahora es buen momento para pedir a los jó­venes y en especial a las jóvenes mujeres, echar su pleito en sus partidos. Y nadie ha dicho que vaya a ser cosa fácil. Por ejemplo, nadie dio una cuota de nada a doña Alejandrina Germán para lograr ocupar un asiento en ese templo del ma­chismo leninismo que es el Comité Político del PLD. Todo lo aquí afirmado, hace oportuno ci­tar la “Parábola de uno mismo” donde Alberto Cortez nos recuerda que uno empieza “subien­do la vida, de a cuatro los primeros escalones, con todas las luces encendidas y el corazón re­pleto de ilusiones, y termina convertido en una isla desierta, un médalo del mar, un espejismo. (…) Empiezas por abrir todas las puertas y ter­minas a solas con sí mismo”. Es la ley de la vida.

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Written by Bienvenido Feliz

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