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¡No es justo!

¡no-es-justo!

¿Alguna vez han cometido una injusticia en tu contra? ¿Es muy difícil enfrentar consecuencias de algo que no es tu culpa, cierto?

Hace muchos años, vien­do la situación de injusticia reinante en nuestro país, de manera especial los abusos provenientes de las autori­dades, sentí un fuerte lla­mado a estudiar Derecho, pensando con eso aportar positivamente a la supera­ción de nuestro pueblo.

Debemos reconocer que en los gobiernos ac­tuales muchas cosas han mejorado, la experiencia de los últimos tiempos nos ha llevado a confron­tar nuestras posiciones teóricas, pero la realidad sigue siendo fuertemen­te marcada por el mis­mo interés nefasto de ha­ce años. En algo hemos progresado, pero hay elementos que ni a em­pujones hemos logrado superar.

Muchos papeles, leyes, prácticas de comporta­miento que se manejan todos los días en diver­sas esferas, continúan en franco deterioro, mos­trando una especie de pandemia mental en la que los valores no signi­fican nada para muchos.

Y es que las raíces del problema de la injusti­cia, siguen presentes y si nos descuidamos, se irán fortaleciendo y nos arrastrarán hacia el re­troceso.

No es justo, que cuan­do se quieren imponer los intereses de los más po­derosos, los perjudicados siempre son los pobres.

No es justo, que mu­chos que tienen la ca­pacidad de luchar con­tra la desigualdad social, prefieren mantenerse al margen, sobre todo en temas políticos, porque saben que es la lucha del huevo contra la piedra.

No es justo, que veamos como ejemplos a seguir países que son igual o más corruptos que nosotros, pero que lo disimulan me­jor, creando una falsa pan­talla de libertad y avance.

No es justo que perda­mos el tiempo en activi­dades que impiden el ver­dadero progreso que el pueblo clama en temas co­mo la defensa de la vida, del matrimonio y la fami­lia. No es justo embobar a los dominicanos con elo­cuentes palabrerías socia­les, carentes de un conte­nido sano, incluso dañinas para la sociedad, mientras se dejan a un lado los ver­daderos temas de peso que deben ser enfrentados.

No es justo, estancar­nos en el cultivo de los va­lores, es verdad que no es fácil, pero hay que guayar la yuca si queremos pro­ducir frutos que valgan la pena dejar de legado pa­ra las siguientes genera­ciones.

¿Que opinas?

Written by Bienvenido Feliz

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