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Tan letales como el Covid

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Un estudio divulgado la semana pasada por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) arrojó que 38.7% de los dominicanos, equivalente a cuatro de cada 10 personas, ha experimentado ataques de ansiedad durante la pandemia del Covid-19 que afecta al país desde marzo del año pasado.

Según la investigación del Laboratorio Emociones, Salud y Ciberpsicología de la universidad privada, de ese porcentaje, el 75.8% ha debutado con esa condición mental.

El estudio, que abarcó a 1,600 personas, reveló que 20% de los dominicanos experimentó síntomas típicos de la depresión la mayor parte de los días, con poco interés o alegría por hacer las cosas en 20.3% y sensación de estar decaído, deprimido o desesperanzado, en 19.6% de las personas.

Uno de los datos más reveladores de la investigación, divulgada con la etiqueta de preliminar, es que los jóvenes menores de 23 años son quienes mostraron, de forma sistemática, mayores niveles de ansiedad, depresión y ataques de pánico.

Conociendo la poca importancia que históricamente han otorgado los gobiernos a la salud mental de la población, obviamente tan centrados en la parte física como eje central de las políticas públicas, lo más probable es que el estudio se quede como un ejercicio más de acumular cifras sin ninguna utilidad.

La investigación presentó debilidades hartamente conocidas en ese ámbito: la escasez de establecimientos con personal debidamente entrenado para abordar los trastornos mentales, la baja importancia brindada por los profesionales de la salud al aspecto psicológico del individuo y los estigmas sociales ante las enfermedades psicosociales.

Un brote de dengue, con una muerte durante una semana, es razón más que suficiente para movilizar a las autoridades del sector salud en operativos que tiendan a eliminar los criaderos del mosquito vector y educar a la población sobre las medidas de prevención.

Es la actitud correcta, pero idénticas iniciativas han sido sistemáticamente postergadas para prevenir el promedio de 575 suicidios por año que se registran en el país, motivados principalmente por la depresión y la ansiedad, con mayor incidencia en años recientes en niños, adolescentes y personas en edad productiva. 

La cuarentena obligatoria, uso constante de mascarillas, el distanciamiento físico y el temor a morir en caso de resultar afectado por este virus letal, no han hecho más que acentuar trastornos mentales en gran parte de la población que los padece, algunos incluso sin un diagnóstico preciso.

Mi principal preocupación con respecto a los estragos mentales causados por la pandemia del nuevo coronavirus son los niños y adolescentes que están debutando con diversos trastornos mentales, cuando se supone que es una etapa de la vida en que deberían ser bajos o casi nulos los estresores que los provocan.

El estudio de la PUCMM y las advertencias que han hecho reconocidos psiquiatras sobre la presencia cada día más extendida de niños y adolescentes en sus consultas son razones más que suficientes para dar un giro drástico a las prioridades en el sector salud, con énfasis tanto en lo físico como mental.

Es una población que puede superar un dengue o un contagio del actual coronavirus –su sistema inmunológico en la mayoría de los casos está mejor preparado para una adecuada respuesta- pero que podría sucumbir ante enemigos más arteros, sigilosos y tenaces.

Si aspiramos realmente a tener una sociedad con familias sanas es el momento de aplicar en el país una nueva cultura psiquiátrica que ponga freno a la vergüenza de padecer depresión, ansiedad o cualquier otro trastorno mental.

Son condiciones que pueden ser tan letales como el temido Covid-19. ¿Lo duda?

Hasta el 30 de enero de este año la pandemia de nuevo coronavirus ha provocado al menos 2.206.873 muertos en el mundo desde la aparición de la enfermedad en diciembre de 2019, en Whuan, China.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la misma que nos llama a ser tan precavidos ante el nuevo coronavirus, cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo y es la tercera causa de muertes entre jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años.

Según ese estimado, se suicidaron siete personas en el mundo, en el tiempo que le tomó a usted leer este artículo.

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Written by Bienvenido Feliz

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